Ella es el desorden del fuego,
un aire de música que huele a violin,
ella nació entre aguas y huracanes.
Jardín abandonado plantado de jazmín.
Ella es un poema con ojos de piedra
y grietas profundas que llegan hasta el mar.
Ella es un color que se pintó en el aire,
la rabia salvaje de un paisaje vedado,
el tiempo de un sueño que hemos olvidado.
Ella es un desorden vital que la encierra en poesía,
tinta roja, tinta azul, sediento papel amarillo.
Ella es una asignatura pendiente en la esperanza anclada.
Un pedazo de luna que no enseña su rostro,
el frío de un invierno, un oeste sin su sol matinal,
una brújala recta sin punto cardinal.
Ella es un corazón transparente con colores de ausente.
Un verano con brillo y en su alma un desorden letal.
P SABAG
¿Será esta descripción poética referida a sí misma?
Versos con magia
alucinan, embriagan
sabía tejer sus poemas
un color aquí, un dolor allá,
frescura y quebranto,
dulzura, melancolía, fuerza,
un corazón tal vez angustiado.
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