hugo ivan cruz rosas

\"Las lluvias con que comienzan tus nombres hacen aullar a los coyotes, saltar a los conejos\"

Hueles a raíz,

abeja de los cinco montes,

aurículas de espiral oscuro

con que miramos la calma de las tardes.

 

Hueles a corteza,

a resina,

a saliva,

abeja de marismas siderales.

 

En el mar de tu voz

se arrulla el sesear de la serpiente,

corazón húmedo de tus ojos.

 

Aves en silencio de soles

con juegos de luna.

 

Miel de vapores

que en círculos

recorre la melodía de la urdimbre.

 

Te extrañé

porque así debía de ser,

porque una parte

del estambre de mi corazón

se enredó entre tus pies:

se deshilacha

como madeja de jade,

viejo dios que en otrora escondió

sus tres mil pares de dientes

en el vientre de la tierra:

así es narrada la preñez de la montaña.

 

Hueles a raíz,

abeja de los grandes ojos.

 

Hueles a manantial y piloncillo,

abeja de mis quereres,

abeja de mis abrazos,

abeja del ungüento que desencadena delirios,

traba mi lengua entre mis dientes de serpiente:

sesear de soles bailarines

en coreografías que nunca se repiten,

aunque tan solo nos sea dado

un mirar de lo mismo.