Pizarnik y su noche astillada
(Jotabeíno con rima leonina)
La noche astilló, sus proyectos, sus sueños;
su alma perforó, con sus dardos risueños.
Con su soledad, se reía, jugaba,
la fatalidad le quería y besaba,
y su terca orfandad, su amargura cantaba;
con la oscuridad, su belleza pasaba.
Su voz fue dolor, fue su arcano infernal;
de un agrio sabor, fue su noche de mal.
Su alma se partió, sin mañana de ensueños,
en cruel realidad, se doblaba y aullaba;
mundo sin color, convivió en su cristal.
Edith Elvira Colqui Rojas – Perú