Canto a los astros que lo son en mi rincón
casi hasta sin voz para que me oiga aquí Dios.
Yo si tengo alguno me envió a mi perdición,
y digo lo que pienso sin temor de Él ni un poco.
A veces me equivoco pero sé que esta no.
Parece un resbalón pero hay motivos lógicos
para que diga esto yo ahora que me pongo
completo al caso. El sol no es redondo
ni me escondo lejos de él de tantos los fracasos
a que acostumbro en este túnel que no conoce fondo.