Se enciende la calle,
y la vida serena se difunde por el parque,
bajo un raso celeste...
Todo resplandece,
en mi mente, que hecha alma, se enternece,
con primitiva lumbre...
Y resuena tan audible,
el concierto del Creador por encima del aire,
que disfruto cada instante...
Hoy, Dios me fluye,
en la claridad henchida de un azul transparente,
que gratifica mi lenguaje...