Puedo sentir el peso
y aún, no es hora de la huida.
Breve, ha sido el día
con un poco de fe en
todas partes.
Sola, he vuelto a casa...
Voy por claveles y hojas de
amaranto.
Prendo las velas,
ruge el silencio
y una sonata en fuga
sacude
las cortinas.
L.G.