Mari.o

DE UNA MAÑANA DE OCTUBRE

UNA MAÑANA DE OCTUBRE 

con olor a canela 

y mandarinas

los niños jugando 

que corrían

llevando pajaritos 

en sus manitas.

Y yo que 

sonreía y sonreía 

me volví niño 

y junto con ellos

corría que corría. 

Imaginamos cometas

y redes que cazaban 

mariposas. 

Trepamos a los árboles

nos acunamos

a sus ramas 

que como brazos 

nos levantaban 

y nos arruyaban 

con ese vientesito 

fresquesito 

que-corre-y-que-corre. 

Nos columpiamos al ocaso 

y juntos como pequeños cómplices: 

juramos volver otra mañana de Octubre.