El tiempo viejo.
(Contemporánea)
Es ese tiempo viejo, alicaído,
de hombros bajos,
que avanza corcovado
y arrastrando los pies.
Va cansado de buscar en los recovecos,
de regatear en las praderas,
de tropezar con los peldaños enterrados,
y de las curas sin anestesia.
Murmulla con la voz gastada,
recuerda sin fuerzas
aquella antigua melodía,
que se le repite a trozos,
por siempre jamás.
Marcha con la cabeza gacha,
su mirada siempre al suelo,
y por el rabillo del ojo,
a la espera que alguien le toque
y le abra, sin preguntar,
la vieja puerta del olvido.
—JacNogales—
José Ángel Castro Nogales
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06/03/2026