Te busco en el silencio de mi interior,
allí donde el tiempo no termina de pasar
y los recuerdos respiran con lentitud.
Te busco…
y me estremece la idea de encontrarte.
No sé qué despertará tu sombra
si vuelve a cruzarse con la mia,
si renacerán el rechazo,
el odio antiguo,
el resentimiento que el tiempo
no supo borrar del todo.
O si, en cambio,
los años habrán derrumbado
aquella muralla de dolor
que levantamos para sobrevivir.
Un muro frío,
hecho de distancia y de silencio,
que separó nuestras vidas
como dos orillas que el mismo río
ya no sabe unir.
Y aun así te busco.
Porque en lo más hondo
persiste la pregunta,
si al encontrarte algún día
hallaré todavía la herida…
o apenas la cicatriz del recuerdo.