π±π·
Tú llegas en sobres imaginarios,
en la quietud de la noche
cuando el mundo se distrae
con cosas más visibles.
Yo te leo despacio,
como si cada frase
fuera una puerta entreabierta
que solo nosotros sabemos abrir.
Tú llegas con la calma
de quien sabe
que las palabras
también pueden tocar.
Yo te leo
y, sin el peso de tu abrazo,
te habito…
porque en cada línea
dejas un poco de ti
respirando entre mis manos.
π©
Tal vez nunca crucemos
la misma calle,
ni compartamos el mismo cielo.
Pero existe este lugar
(hecho de tinta)
donde tú me escribes
y yo te encuentro,
sin nombres completos,
ni promesas
que puedan lastimarnos…
solo palabras.
~
PD. Y, a veces, eso basta.
β‘β‘β‘