Hurgando en las tinieblas,
De estos recuerdos míos,
Vino a mi memoria,
El etéreo y salvaje pensamiento
De tu libidinoso cuerpo.
De fragantes delicias, exquisitas,
en un mar de algas y corales,
navegable,
para mi piel urgida
de flamígeras y húmedas caricias.
Dunas redondeadas, colinas marcadas,
que el tiempo sabio, encantado
había forjado,
con tesón, sin premura,
sobre la seda de tu piel divina.
Rasgos y atributos inequívocos
De tu belleza bien guardada
bajo el tul de tu inocencia,
que los años,
habían sabido cultivar en lontananza.
Rompiendo el hechizo de los tiempos
Nos amamos con frenesí y desespero
Tras el telón,
Que oculta nuestras vidas paralelas,
En placeres unísonos de amor.
Así vivimos, así fuimos,
Dos almas fugitivas al garete,
Dando todo, en una sola llamarada,
O apagando el verso, el poema,
Con una sola gota de agua.
Delalma
9/03/2026