JUSTO ALDÚ

EL RUGIR DE LA BESTIA

Ruge la bestia al norte con su tambor de guerra,
sus garras traen verdad manchada por la herida;
proclama ser justicia la espada enfurecida,
y pisa con su sombra la sed de antigua tierra.

Y tiembla hoy la montaña por despertar siquiera,
la noche abre unas grietas en ese pecho oscuro,
y los bosques se inclinan por designio inseguro,
arde el rojo del cielo porque vuelve la fiera.

Mas bajo su estandarte la muerte se levanta,
predica la libertad con hierro enardecido;
y escucha el mundo el dogma temblando en su garganta.

Pero toda sangre clama bajo el dios caído,
la historia alzará su voz contra la ley tirana,
y al fin su propio trueno cavará lo vivido.

 

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