Eres dulce y elocuente,
sevillana de mi suerte.
Siempre juegas con mi mente,
tan serena y resiliente.
Con cantos de arrebato
llenas tú mi corazón,
con saetas, y flamenco,
andaluza radiante, tú eres el sol.
Yo venero tu mirar,
hasta me quiero acercar,
protegerte y cuidarte,
que nadie te pueda dañar,
pues esa sonrisa es de admirar.