Mejor loco conocido que ese don de adulador
que no contempla el plano angular
deambulante entre otros limbos casi aún más
de lo posible desde siempre en nuestro espíritu.
De qué modo yo consigo lo que es digno de mi esfuerzo
como en fin decirlo no pretendo pues podría
confundirse con estado crítico de nervios,
me imagino hoy lo suficientemente ebrio sólo por reconocerlo.
Me retomo en cada dosis de mi tiempo...
Sigue el mono compitiendo con los éxtasis superfluos,
cual temblor de estos cimientos. Todo apilo
polvo aquí en completo desconocimiento de otro método.
Cuando entre el presupuesto por supuesto estaré atento
tanto que es insano como el tic que trae mi mano...
No me detendrá el espanto, bien despierto
siempre yo que he estado, aún que no me he despistado.
Entre el fuego de este infierno estoy fingiendo
como amigo suyo crónico que he sido y sigo
mismos los caminos... ¿Tengo alguno propio
pronto al que me arrimo todavía ahora abierto?