frescodelrocio

Eran gardenias

 

Eran gardenias

las que olía por su boca;

lirios blancos sus palabras.

Avellanas doradas,

que miraban estos ojos,

había en ellos tanta vida;

el tiempo no existía si mi mirada

se cruzaba con la suya.

¡Qué enigma más delicioso!,

Eran sus ojos avellana.

Navegar en ellos era mi anhelo,

entrar en sus pensamientos

para saber si era yo en

quien pensaba.

Quería en mis labios su aroma

de gardenias; saborear

lentamente, la dulzura de su boca.

Los dedos de sus manos

delicados y tersos, los quería

en mi rostro, llevarlos

a mí labios y morderlos

como chiquillo a un caramelo.

Que obsesión más placentera,

causaba rozar su piel

deslizar mis manos por su espalda.

Nunca dormir a su lado, soñar despierto con ella;

fantasear dormido, en su lecho.

¡Qué poco dura lo bueno!

Como perdura el anhelo

de lo que poco duró.