Muchos dicen conocerlo,
mas pocos lo han visto.
Otros juegan con su nombre
y dicen qué injusto.
Muchos dicen quererlo,
mas otros maldicen
y viven sin consuelo,
¡Ay! el dolor del necio.
Él está en la puerta
y te llama con amor,
mas tu quieres perderte,
hacerlo todo a tu favor.
Él insiste con amor,
con pacto de sangre
y tú dices...
¡los puercos son mejor!
¡Ay! que la vida es efímera
y el hombre nacido pecador.
¡Cristo viene, acéptalo
en tu corazón!