Caen lagrimas del cielo,
rebotan contra mi techo,
las escucho,
su cadencia me tranquiliza.
Se que va a seguir lloviendo,
así tiene que ser.
En otro lado del mundo,
hay niños,
como yo,
pero distintos.
Niños que se acuestan,
con el sonido de ráfagas de misiles,
de risas de sus amigos,
o de gritos de sus padres.
Niños que dormirán por ultima vez,
que no despertarán,
niños que mañana no serán niños,
serán hombres, padres o carcasas vacías.
Y este niño,
tal vez el más pequeño,
tal vez el más asustado,
llora escuchando la lluvia,
preguntándose si mañana será:
niño, hombre o carcasa.