mipropiaroma

El Sacramento de la Bandida.

Hoy me confieso ante ti, vida mía.
Quiero contarte cómo te has clavado, con precisión quirúrgica,
en la raíz misma de mi existencia.
 
Me asalta siempre la misma duda absurda: ¿Por qué tú?

¿Por qué eres tú quien gobierna mi obsesión?
¿Por qué no puedo dejar de habitarte, de desearte, de trazar una vida entera a tu lado en el silencio de mi cuarto?
 
¿Quién eres tú, bandida?
Me robaste el centro y me dejaste a la deriva de la cordura.
 
He dibujado un mapa de ti que no existe:
Cuando no te pienso, te invento.
Cuando no te invento, te ansío.
Cuando te ansío, te idealizo.
Y cuando te idealizo… te amo.
 
Pero no te conozco, y ese vacío me abrasa.
Me duele imaginarte en los brazos de quien sí tuvo el valor; de alguien que no temió cruzar el puente
que yo solo me atrevo a mirar desde la orilla.