Porque es lluvia
que desciende
y riega lo que llevas dentro;
entonces llega la calma,
entonces llega el silencio.
Duela, hiera o pese
en el pecho,
es nube necesaria cuando le toca serlo.
Permanece más allá del cuerpo,
más allá del espacio y del tiempo.
Antes de la mente,
antes de la muerte y el nacimiento.
Eje desde el cordón
umbilical
hasta el universo.
Se habita, se disfruta
y se entrega desde dentro.
Porque es lo que es,
lo que siempre ha sido y será más más allá del tiempo.
No necesitas
saber su nombre:
está en ti en cada aliento.