Jesús Ángel.

Eterno.

 

Porque es lluvia
que desciende
y riega lo que llevas dentro;
entonces llega la calma,
entonces llega el silencio.

Duela, hiera o pese
en el pecho,
es nube necesaria cuando le toca serlo.

Permanece más allá del cuerpo,
más allá del espacio y del tiempo.

Antes de la mente,
antes de la muerte y el nacimiento.

Eje desde el cordón
umbilical
hasta el universo.

Se habita, se disfruta
y se entrega desde dentro.

Porque es lo que es, 
lo que siempre ha sido y será más más allá del tiempo.

No necesitas
saber su nombre:
está en ti en cada aliento.