DE VUELTA AL TRABAJO
En el pozo de los sueños
yo volvía al instituto
y salía por una ventana baja
del edificio,
y una alumna me daba
una patada ligera, un puntapié
suave en el trasero,
pero yo casi flotaba feliz
por el recinto escolar,
sí, con la punta del zapato,
y yo me decía a mí mismo
en este sueño feliz a pesar de todo:
es verdad que me ha pegado
aunque no pueda casi creerlo.
Y seguía de camino por el patio,
derecho al aparcamiento,
con decenas de coches estacionados,
y me cruzaba con Marco, mi compañero,
un profe mucho más viejo,
Y yo me sentía otra vez algo confuso
pero también extravagante y ligero,
como si fuera sin peso, como si fuera
normal
que siguiera dando clase Marco.
Gaspar Jover Polo