Debí rendirme hace tiempo
y no ser tan testarudo;
dejar de buscar perlas,
de golpear el grueso muro.
Escribir hasta el cansancio
así no sienta los versos.
Olvidar que un día fuiste
la dueña de mis besos...
Aturdirme en el bullicio
que la ciudad me ofrece...
Pero insisto en caminar
como si a mi lado estuvieses.
W.M®