Lincol

ASÍ ES

 

ASÍ ES


Vigilamos linternas sin fuego.
Retratos que nadie mira ya.
Somos los que ordenan el polvo.
Los que barren la luz que se va.

Pero algo se quiebra en la espera.
Una nota sostenida en el pecho.
La lluvia —siempre la lluvia—
inventando un nuevo lenguaje.

Y en el umbral de agua y latido
la mano, por fin, se abre.
No empuña acero ni furia:
sostiene el vértigo intacto,
el segundo suspendido
antes del acto.

Un guardián que olvida lo que guarda.
Un sueño que aprende a soñarse.
Así se rompe la noche.
Así despierta la sangre.
Así llega lo inevitable.
Así es.


— LMML