Diego Ascanio

Deseo

En lo más íntimo de mí,

en los aposentos del silencio,

un puñado de tierra

cierra las puertas del deseo.

 

Con esfuerzo

logro pronunciar un saludo,

sentarme junto a otros,

mirar —retraído— a los ojos.

 

No hay otra forma:

andar siempre agazapado, tímido.

El grito se oye lejos

y el eco vuelve débil.

 

Mi aspiración

es sacar todo de este cuerpo,

romper esta mudez

que me ahoga y me marchita.