Decía que la muerte era desagradable, ahora en este momento cambió todo mi pensar; el tiempo esta al frente de mí, parpadeo en segundos cuando ya el sol se esta ocultando y empieza a nacer la noche y es cuando no siento culpa de nadie. Pues el tiempo es perfecto y el hombre y la vida no, el hombre se confía en decir no me pasará nada, en cambio la vida agoniza en miles de cosas por hacer y es ahí cuando los segundo me da una sensación de que algo no esta bien. Claro,...todo esta en que...se siente un hilo de sosobra, pero no, son solo cosas mías, todo sucede por alguna razón. Y es que la muerte no se queja de nada, y el tiempo menos. El, en silencio te susurra en un espacio de un respiro \" llego tu hora\" y sin mormurar, el oxígeno se va. Es el reloj que se detuvo; todo quedo en blanco bajo un cielo que al levantar la vista las nubes eran azules, ya era todo silencio hueco, con un vacio de mi sin llenar. Decepcionado del tiempo y el tiempo me decia que era la muerte misma y en verdad o mentira... El tiempo se detuvo en el punto exacto. Comprendí que el tiempo es perfecto. La hora perfecta no está en el puño de tu mano.
Autor: Gladys María Henao Cortez