Que extraña y dura sensación la de
volverte a ver. Sentí mi corazón latiendo,
mis piernas tambaleándose, un frío recorriendo
mi interior.
Que extraña y dulce sensación, la de saber
que estás bien. Extrañaba tu rostro, tus ojos,
tus rizos de oro. Quizás yo te busqué, quizás
fue a propósito para verte.
Que extraña y dolorosa sensación, notar que
te perdí. Te me fuiste de las manos. Te gusta
alguien, y lo sé. Y me duele, me duele que hayas
salido adelante tan fácil.
Mientras yo sigo aquí, esperándote tontamente,
pensando que aún me quieres. Que imbecil fui,
que idiota soy. ¿Me culpas por seguir amándote?
¿Qué me hiciste?
Me hiciste daño, eso fue, y aún así, te sigo
como una cachorra perdida. Me dueles, me
lastimas, me matas, me agobias, y aún con
todo eso, te amo dolorosamente.
¿Quién te va a amar, tanto como yo lo
hago? Nadie, esa es la respuesta, nadie.
Pero nadie soy yo, y nadie me consideras
tú
Mi bello muñeco rubio, ya no eres mío, y
ya no es propicio que te considere mi
bella musa que inspira los poemas
que verso.
No es justo para ti, ni lo es para mí.
Te amo
Te amo, vuelve
Te amo, mírame
Te amo, escúchame
Te amo, quiéreme
Te amo, llámame
Te amo, ámame