Fernando Miguel Penabaz Castillo

Un lugar

Se que algún día volveré 
de cualquier manera
sin dudas lo haré,
y no será una quimera 

He trabajado día tras día,
desde la fría madrugada 
hasta que el sol, 
aburrido de tanto brillar,
se escondía en su misterioso final.

Esperando tiempos mejores
dónde todo estuviese bien 
y cada uno se cree dueño del mundo
de su mundo.

Desde el balcón de mi casa,
podía ver el mar, y su olor 
llenaba mis pulmones de vida,
el amanecer con ojos soñolientos
feliz, miraba.

Porque ahí es donde pertenezco 
donde los amigos son míos,
y las conversaciones importan,
es un lugar donde crezco,
dónde mis sueños no se recortan.

Te tengo siempre a mi lado 
nos dormimos acariciando la luna
el sonido de la marea,
las olas que desgastan las rocas,
y estás ahí, aunque no te vea.

Un lugar donde la tristeza 
siempre se queda afuera,
dónde sana el interior dañado,
por siglos de sufrimiento,
de no contar con tu presencia.

No, no puedo estar triste,
no, en ese lugareños 
dónde mis sueños 
se convierten en verdad.