Se que algún día volveré
de cualquier manera
sin dudas lo haré,
y no será una quimera
He trabajado día tras día,
desde la fría madrugada
hasta que el sol,
aburrido de tanto brillar,
se escondía en su misterioso final.
Esperando tiempos mejores
dónde todo estuviese bien
y cada uno se cree dueño del mundo
de su mundo.
Desde el balcón de mi casa,
podía ver el mar, y su olor
llenaba mis pulmones de vida,
el amanecer con ojos soñolientos
feliz, miraba.
Porque ahí es donde pertenezco
donde los amigos son míos,
y las conversaciones importan,
es un lugar donde crezco,
dónde mis sueños no se recortan.
Te tengo siempre a mi lado
nos dormimos acariciando la luna
el sonido de la marea,
las olas que desgastan las rocas,
y estás ahí, aunque no te vea.
Un lugar donde la tristeza
siempre se queda afuera,
dónde sana el interior dañado,
por siglos de sufrimiento,
de no contar con tu presencia.
No, no puedo estar triste,
no, en ese lugareños
dónde mis sueños
se convierten en verdad.