Él sabía mis emociones,
mis caídas y mis subidas.
Sabía lo que sentía
y aun así supe que me terminaría.
Pero si él hubiese cambiado,
¿crees que seríamos felices?
Simplemente no.
Porque él y yo
no fuimos destinados.
Me mintió de la manera
que jamás quise aceptar.
Me ilusionó
y yo fingí no verlo,
porque es difícil amar
cuando amas con todo el alma
sin dejar aliento.
Luché y luché por tu amor,
un amor no correspondido.
Y un día me cambias
por alguien “mejor”.
O simplemente te vas,
sigues con tu vida
y aquí estoy otra vez,
extrañándote.
No porque no te haya olvidado,
sino por la nostalgia
de lo que fuimos.
¿Cómo pudimos ser “novios”
si jamás fuimos nada?