Adeli, nombre breve que atesora
en sus cinco latidos la nobleza
de estirpes que guardaron con belleza
la luz de una alborada bienhechora.
Su sílaba final es un ahora
que invita a la caricia y la terneza,
su inicial es de ángel y firmeza,
su acento, melodía que enamora.
Quien lleva un nombre así, lleva en el pecho
la herencia de una antigua aristocracia
que no precisa tronos ni riqueza:
es noble por su alma, por su hecho,
por mirar con su bondad y con su gracia.