No sé por qué,
vuelvo a buscar
la golondrina
que solía posarse
en la ventana.
Pero, yo no busco
la misma golondrina.
Busco liras sonando
en unos breves versos
y violines que adornen
una etérea metáfora.
Busco aromas dulces
de lejanas abadías
y unos ojos bellos
mirándome las manos.
L.G.