alicia perez hernandez

TE EXTRAÑé, AMOR Y VÍNCULO SIN TREGUA

Te extrañé, amor…

Apenas aborde el avión y vi el asiento de enseguida vació y sin pensarlo

Me di cuenta que te imaginaba a un lado mío y en ese momento

Me llegó el olor de tu piel morena, el aroma de tu pelo blanco como la nieve,

era tan suave el aroma, en ese momento me di cuenta que fantaseaba contigo.

Al día siguiente en el restaurante estaba una silla desocupada y yo la veía ocupada por ti,

tenía tu mirada, la que dices que es eterna en mis ojos y me di cuenta que eras tú.

en mi imaginación te veía por todas lados.

En el parque había una pareja besándose yo sentí tus labios encima de los míos

y allí; me di cuenta que eres mío, solo mío, bien sabes que te amo a morir.

Ya de regreso quería que el avión me llevará contigo para quedarme para siempre.

Es una blasfemia decir que no te amo, cuando bien sé que jamás te voy a dejar de amar.

Estoy como perro rabioso llena de celos de imaginar que me dejes y te vayas con ella.

Sabes! no te perdonaría jamás que me dejes después de todo el tiempo que te buscado,

Perseguido, y te quitado a tanta tonta que se te ofrece y bien sé que me amas,

Desde esa primera noche, que dormiste conmigo, me bajaste las estrellas y amaneciste

Conmigo, desde ese día me amas bien lo sé  y tú bien sabes que te amo con ardor y pasión.

Somos una mina que cuando estallamos se incendia la cama y el estallido de esa mina

A kilómetros se escucha que eres mi hombre y destrozo con mis abrazos y tus huesos crujen

y se juntan hueso con hueso y vida con vida, piel con piel amándonos. 

Te extrañé, amor y tú también me extrañas, en es vinculo sin tegua, nos destrozamos

y seguimos juntos, porque somo fuego que estalla al momento para volver a amarnos.

Alicia Pérez Hernández... México

No es la pluma la que escribe, es el alma

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VÍNCULO SIN TREGUA

​Estoy aquí afuera, recibiendo el sol de siempre, pero es un calor que no me reconoce, un fuego que no me nombra. Miro a otros amarse y me da la gana robarles ese incendio; tengo hambre de sentir ese calor que solo nace de la pertenencia. Siento celos de \"la nada\" que te rodea, sí, pero más celos me da el recuerdo de lo que podríamos ser.

​Sigo aquí, con la mente hecha un nudo de blasfemias, calculando el peso exacto que tendría el calor de tus brazos mientras envidio ese espacio vacío que se queda pegado a tu piel; a ese aire que respiras sin esfuerzo mientras me ahogo. Siento el asco de mi propia sonrisa, esa mueca miserable que ensayé para verte infeliz. Lo que busco no es extravagancia, es la sencillez de un \"eres mío\". Quiero que me quieras con esa rabia que solo dan los celos, verte enojada con el puchero de quien teme que me vaya; la prueba bendita de que mi ausencia te dolería en la sangre.

Necesito que alguien te provoque, que alguien se interponga para que tú tengas que marcar tu territorio. Porque ahora mismo solo sonrío patéticamente mientras te veo feliz, cuando lo que deseo es ser la mina personal que te vuele todas tus esperanzas. Tal vez solo quiero jugar a ser el macho hasta que llegas tú, me abrazas, y me deshaces toda esa mentira de hombre fuerte. Pero ya basta. Ya debo deshacerme de este vínculo emocional que no da tregua.

Autor; Álvaro S.