JUSTO ALDÚ

HAY QUE TENER PACIENCIA

A veces callar duele más que gritar al viento,

la lengua pide fuego si el orgullo se inflama;

pero avivar cenizas solo agranda la llama

y deja en carne viva latiendo el sentimiento.

 

La ofensa es hoja seca girando en el momento,

si soplas sobre el polvo la tarde se derrama;

más quien recoge el aire y el pulso bien reclama

descubre que el silencio también es argumento.

 

No todo desafío merece tu batalla,

hay guerras diminutas que empobrecen la vida;

discutir sin sentido es sembrar en la muralla.

 

Mejor dejar que el río desgaste la crecida,

que el mar, viejo artesano, desate la metralla,

y el alma, con paciencia, se salve de la herida

 

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