A veces el castigo
Es solo seguir respirando
Después de haberlo perdido todo.
Onda errante
De un nombre que se deshace
Como aquel amor ante mi indiferencia.
Te descuidé
Como se olvida el pulso
Ante el ruido del mundo
Eras un alma tormentosa
Que calmaba la mía
Con el ronroneo de tus truenos
Ahora las noches
Son un torrente de memorias
Dónde sumergido
Me ahogo buscandote
Arrepentimiento,
Como niebla espesa
Que no deja ver
El puente que quemé
Te pienso,
En el silencio del alma
Donde el amor se astilla
Y sangra despacio
Cada aliento
Es un eco de lo perdió,
Un susurro roto
Que no regresará
Y en el caos
Que me devora
Siento tu esencia,
Eterna e intangible
Llora si el peso
Te obliga a doblarte,
Es el precio del fuego
Que dejé extinguirse