Aún, eres casi aurora,
con tu tímida lamparilla y tu primera sonrisa,
un beso y una caricia...
Y te hago una poesía,
como quien desde lo más profundo te contempla,
viendo tu adiós que purifica...
En mis ojos una lágrima,
pues te vas yendo de mí con prisa en cada rima,
con la fuerza de la vida...
¡Salve, solemne aurora!
que te vas ilusionada con tu gran caudal de fantasía,
con tu riqueza cromática...