MI CLON (dedicado a mi hijo Eduardo)
En el balcón dorado de la tarde donde el sol dibuja sombras largas, te miro apoyado en la pared como si el tiempo se mirara en un espejo.
Tu perfil recortado contra el cielo tiene algo mío, pero es más firme, más nuevo, más valiente que mis propios pasos.
Dicen que eres mi clon, porque repites mi gesto distraído, la manera de cruzar los brazos, la costumbre de mirar lejos como si el horizonte guardara respuestas.
Pero no, no eres mi copia, eres mi sueño mejorado, mi historia continuada con esperanza.
En tus zapatos hay caminos que yo no pude recorrer, y en tu mirada vive la fuerza.
Si te pareces a mí, hijo, que sea en la nobleza, en el respeto, en el coraje silencioso.
Y si algún día el mundo pesa, recuerda esta luz naranja abrazándonos a los dos, como si el atardecer supiera que no hay orgullo más grande que ver tu reflejo convertido en alguien mejor que uno mismo.
Mi clon, mi sangre, mi presente, mi eternidad caminando delante de mí.