Una noche para arriesgarlo todo,
una ilusión que se pierde al andar;
un corazón que buscaba su modo
y un sentimiento que debió terminar.
Como tarde gris bañada en llanto,
un silencio perpetuo se adueña de mí;
rompiendo cadenas, soltando el quebranto,
matando la fe que un día te ofrecí.
Se extingue el fuego,
se cierra el camino,
la confianza se quiebra en un frío adiós;
fue solo un error marcado en destino,
una historia que nunca empezó para los dos.