Mi derrota
Por presumir, en tanto, mi situación de amante,
por declarar mis besos, su boca y su mirada;
me vio con la sonrisa de quien no sabe nada
y se marchó con otro que se acercó al instante.
Mis ojos, tristemente, sin contener el llanto
en un rincón del tiempo, no vieron más derrota.
Y comprendí la vida rebelde y tan ignota
como un amor callado después de amarla tanto.
Samuel Dixon