Ay amor!
llegas a mí
recogida entre versos
donde, sólo tú,
sabes hacerme vivir.
Porque hay latidos
que se roban
y silencios que se otorgan
… pero tus versos me llenan
cuando los leo en tu boca
y esa danza en palabras
-donde ninguna sobra-
va prendiendo todo en mi.
Al leerlas,
yo las siento…
y una a una se colocan,
(habitándome por dentro)
como si ya conocieran
el camino a mi deseo
y así, poder ser más tarde…
esos sueños que llevan tu nombre