Resistan muertos los muertos,
aún así la toda vida les véase ofertada.
Resistan cerrándose a sus ojos,
aún así la lindura insolente toda resóplelos.
Resístanse a todo aquello que no sea de muerte,
y gimiéndoles aún así ella, promesas de casquivanía,
resístanse a gozarla del todo.
Resístanse un tanto por demás,
la promesa verdadera es la putrefacción.