Ella salió con el eclipse lunar
la luna de sangre bañó sus cabellos
y su cuerpo quedó hechizado
por la noche multiplicada.
Millones de estrellas la cubrieron
escarchándola de pies a cabeza,
erizada se asustó un poco de sí
y del poder de su transformación.
Decidió perderse,
cortar el lazo con su nodriza
y perderse
con decisión, sin temores,
escapó entregándose a si misma
dote silenciosa y unívoca
a los dioses de la tierra y del fuego.
Sin guirnalda viajó
de edad en edad
y de siglo en siglo,
unos la vieron navegando en
las oscuras trirremes de los Aqueos,
otros lanzando saetas de plata
junto a las amazonas negras Agojie,
el cuerpo de élite
del antiguo reino de Dahomey,
sin embargo su mayor logro
fue en Epidauro como sanadora
bajo la guía de Asclepio
y también en la cordillera andina
curando con las sagradas plantas
y enseñando como amauta.
Volvió sobre si
girando sobre sus talones
y lavada en oricalco
se asombró de su magisterio.
Todo lo que sé de hierbas
y de rizomas curativos
se lo debo a ella
y a sus conocimientos
que no son pocos
y que se heredan
de hembra a hembra.
OLLIN
03/03/2026