Lord Maikol

Gradatim | Parte Tercera

III

Es tu risa la luz del

camino que sigo;

tu voz, la melodía fantasiosa

que retumba en mi seso;

tus ojos, los que al ver

que me ven, en mí felicidad aparece pura;

tu cuerpo, al que me imagino y al

que deseo ver, tocar y acariciar

ayer, ahora, mañana

 

Dos versos, que te escribo

nada comparado al abismo

que mereces: espero, que

aunque breve, dos veces,

sea bueno.

 

Ya que si no te veo muero

y si no te tengo me desintegro.

Al escribirte te siento,

y al nombrarte te tengo.

Mi vida, al ser no mía

sino tuya.