Dicen que la pluma vence a la espada; deseo que mis versos logren conquistar tu atención.
Si bien las palabras hieren más que el cuchillo, es este silencio el que me consume la vida cada día.
Hay un fuego en mí que solo se apaga con el sonido de tu risa. Vivo atrapado en el tic-tac de un reloj que grita tu ausencia.
Mientras el mundo calla, mi pluma sigue trazando la silueta de tu recuerdo; ese fantasma que, a falta de tu presencia, se ha convertido en mi única compañía.
Si este verso llega hasta lo más profundo de tu corazón, espero que en el proceso puedas escuchar mi voz. Que sea una voz cálida y suave que espante el terror de la noche.