Por días como hoy
es que mantengo la cordura
ante los días prevalentes de amargura.
Despertar con la luz matutina,
dejar las madrugadas
para las gallinas.
Cocinar con el corazón
y con la calma.
Tomar el té de la mañana,
que se siente como un beso al alma.
Porque son los días de descanso
que me restablecen la vida,
porque es a mis padre a quien les agradezco
por el descanso mental
cuando me quedo en casa.
Porque siempre volveré a sonreírle al alba,
después de un descanso lleno de calma.
Y por eso escribo poemas del alma.