Jhondy Algenys

El amor no conoce de especies

Dicen que el amor

tiene fronteras invisibles,

que entiende de apellidos,

de sangre, de formas,

de alas y de piel.

Pero el amor no aprendió biología

ni leyó tratados de diferencia.

No distingue entre plumas y manos,

entre escamas y abrazos,

entre quien camina y quien vuela.

Late igual

en el pecho de un lobo solitario

que en el corazón de quien teme sentir.

Arde lo mismo

en la raíz del árbol que protege

que en el alma que busca refugio.

El amor no conoce de especies

porque no habla en nombres científicos,

habla en cuidado,

en presencia,

en quedarse cuando sería fácil huir.

No pregunta de dónde vienes

ni bajo qué cielo naciste.

Solo tiende un puente invisible

entre dos mundos

que deciden no hacerse daño.

Y cuando ocurre,

cuando dos miradas distintas

se reconocen sin palabras,

el universo —tan lleno de etiquetas—

se queda en silencio

para no interrumpir el milagro.