I
Aunque su afán sea de espía
Aprecio más su vida, que la mía
Al final el viento siembra, recoge
lo que uno
Y aunque el camino sea largo
y los días cortos seré patria
y no patriota, esclavo y no esclavizado
mendigo pero nunca poeta
Al igual que termina, empieza el día
que nunca se deberá acabar
Pero cuando empieza el siguiente y
mañana se convirtió en ayer
el viento desdichará fuerte y sobrepesando
al paso su gloria
que espera erguida al intercambio:
¡Fundios claveles, renaced fusiles!