sus besos saben a promesas tímidas,
a mañanas que aún no existen
pero que ya me buscan la boca.
son besos lentos,
como si temieran romper algo frágil en mí,
como si supieran que mi corazón
aprendió a latir con cuidado.
sus labios rozan y el mundo se queda quieto,
todo duele menos,
todo es más suave.
en cada beso deja una calma
que no sabía que necesitaba,
una ternura que se queda
mucho después de separarnos.
y luego están sus ojos azules,
dos pedazos de cielo cansado,
azul de mar en silencio,
azul de flor que nace en invierno.
cuando me mira, siento que me ve de verdad,
como si leyera mis miedos
sin juzgarlos.
sus ojos y sus besos se parecen:
ambos me envuelven,
ambos me hacen sentir pequeña
y a salvo.
si algún día me pierdo,
sé que sería fácil volver,
solo tendría que buscar el azul
y recordar la forma exacta
en que sus besos me enseñaron a quedarme.