¡A MARIYE!
No es la seda que envuelve tu figura
ni el brillo que en tus ojos se desvela
es el rastro sutil, esa luz pura
que dejas al amar, como una estela
Notas de nardo y ambar en el cuello
donde el pulso te late con premura
un secreto guardado con un sello
que convierte el aire en tu armadura
Es el lenguaje que no usa la palabra
el aroma que invade la memoria
la llave invisible que te labra
un trono en el centro de nuestra historia
Sensualidad que flota suspendida
entre el calor de tu cuerpo y la fragancia
eres tu Mujer! por la esencia poseida
acortando en mi deseo la distancia
Hay un iman en calma que desarma
una elegancia brava que nace desde tu alma
no seduces con lo que muestras, sino con lo que sabes
porque en tu piel de seda guardas las llaves
Las del deseo como la abeja a la miel
amarte con respeto es mi deber
bendita la alquimia de tu piel
admiro tus años, admiro tu cuerpo mujer.
Autor
Henry Alejandro Morales