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MARTES

Es eco del mismo sendero,

una aceptación serena del trazo marcado;

pero el silencio se extiende ligero,

y la casa parece haberse ensanchado.

 

Tú entre libros, descifrando otros mundos,

mientras la tarde se posa en el suelo desierto;

los minutos avanzan, profundos, fecundos,

como un mar que navega buscando su puerto.

 

La espera se estira como acero templado,

no por falta de vida, sino por conciencia;

el hogar guarda el ritmo que hemos sembrado

y sostiene paciente su propia presencia.

 

Cuando llegas, no salvas, no completas,

simplemente continúas lo ya comenzado;

la noche nos cubre, discreta y secreta,

y el día encuentra su punto anhelado.

 

Aceptamos el pulso de esta jornada que demora,

sin dramatizar su breve distancia;

eres la luz que acompaña la hora,

no la razón, sino la hermosa constancia.