D. Méndez

Cuentame tus demonios

Cuéntame todos tus demonios.

No los que usas para asustar a otros,

sino los que te despiertan a las tres de la mañana

cuando nadie te mira.

Háblame de lo que escondes

debajo de la piel tranquila,

de las culpas que masticas en silencio,

de los deseos que no te atreves a nombrar.

Quiero saber dónde te duele,

qué te persigue cuando cierras los ojos,

qué parte de ti no sabe amar

sin destruir primero.

Cuéntame tus sombras

y no apartaré la mirada.

Porque todos llevamos un infierno pequeño

aprendiendo a respirar dentro del pecho.

Y tal vez,

si me confías tus demonios,

entiendas que los míos

también saben pronunciar tu nombre.