Demasiado amor en mi corazón,
como un río desbordando sus orillas,
pero tanta desconfianza en mi mente,
como un guardián que nunca baja la espada.
Amo con fuego,
y a la vez me protejo con hielo,
me acerco con ternura
y me retiro con miedo.
Soy un mar en tormenta:
olas que quieren abrazar la arena
y vientos que temen perderse en la costa.
¿Será posible amar sin cadenas,
confiar sin heridas,
vivir con el alma abierta
sin que la duda me
parta en dos?