Ofréceme otro detalle,
con tus ojos que me miran a cada instante,
en la calle de siempre...
Mientras paso la tarde,
como aquel mendigo que fue una vez príncipe,
en la fiesta del lenguaje...
Ofréceme otro detalle,
con la claridad poética que tu esplendor esparce,
de un modo perceptible...
¡Ay, mi musa inolvidable!
que mientras cumplo años voy haciendo muerte,
y la vida se me deshace...